domingo, 6 de octubre de 2013

Dopaje en el deporte popular. Mito o realidad.

Dopaje y deporte popular definen en mi opinión espíritus contrapuestos de la ética deportiva y del respeto a la salud.

La Operación Cursa supuso entrar en un mundo oscuro que sospechaba que existía, pero del que nadie tenía constancia documentada. Destapó el mundo del dopaje que invade el deporte llamado aficionado o popular. Confirmó así lo que ya se intuía, que no solo se dopan los campeones y los deportistas profesionales, sino también los participantes en las medias maratones o en las carreras populares o en las sansilvestres de fin de año.

El producto estrella es Actovegyn, un concentrado de sangre de ternera, al que llamaban EPO de los pobres. Se trata de un extracto de ternera al que se han retirado las proteínas y que ha sido filtrado posteriormente para eliminar también los priones, implicados en la enfermedad de las vacas locas. Esta sería la explicación científica, porque los atletas que lo han utilizado lo definen de otra manera: "Es como una EPO que no te eleva el hematocrito". Es decir, un suero milagroso que aumenta el rendimiento de larga duración. Su composición: aminoácidos, oligopéptidos, nucleósidos y productos intermedios del metabolismo de grasas e hidratos de carbono. La clave está en que posee inositol, que ayuda a promover la entrada de glucosa en el músculo con una acción similar a la insulina. Al final, el efecto buscado es aumentar el consumo de oxígeno; en resumen, dotar al músculo de más energía para retrasar la fatiga.El Actovegin se vinculó a las victorias de Lance Armstrong

La masificación del running ha aumentado el espectro de productos y vendedores. Las redes de tráfico fomentan el consumo utilizando profesionales que hacen publicidad indirecta o directa de las bondades de productos dopantes.

No entiendo como corredores aficionados o populares, se dopan. De verdad que no lo entiendo, no lo concibo. A muchos nos motiva un afán de escalar en la clasificación o mejorar nuestros tiempo en una prueba determinada, pero este objetivo no puede lograrse a cualquier precio y menos cuando ello implica hacer trampas mediante técnicas dopantes.

No me gusta competir contra gente que hace trampas y juega con ventaja.